Y te planteas tantas cosas…

Yo creo que en la vida de todas las personas llega un momento en que te planteas, como mínimo, algún aspecto de tu vida.

Quién lo iba a decir que a lo largo de nuestra existencia acumulas una gran cantidad de cosas, tanto tangibles como intangibles, que se van añadiendo a esa maleta que vamos paseando por la vida. Y tarde o temprano, llega un momento, en qué te planteas si realmente necesitas todo eso.

Tengo que reconocer que yo era una de esas personas que lo guardaba todo, porque nunca se sabe cuándo lo vas a necesitar. ¿A quién no le ha pasado que ha estado guardando años y años algún objeto y cuando ha decidido deshacerse de él, al poco tiempo lo ha necesitado? Pues sí, a mí me ha pasado, pero sinceramente, me ha pasado en contadas ocasiones.

Tenía la casa abarrotada de figuritas en los muebles, esas que te van regalando tus familiares y/o amigos cuando se van de viaje, o esas que te compras tú cuando vas a algún sitio porque, si no te traes el típico recuerdo, parece que no hayas estado allí, trofeos de cuando jugabas de joven a algún deporte, botellas de ese licor que no bebes, pero que nunca está de más por si viene alguna visita a la que le gusta, cantidades ingentes de vasos de nocilla y platos de mil vajillas diferentes que no usas, porque siempre utilizas los mismos, pero que ahí los tienes… ¡por si acaso!

Todo esto sin querer entrar en detalles del cajón de los calcetines, ese que tienes abarrotado de calcetines sueltos, porque han desaparecido en la lavadora, pero que aún estás convencid@ de que, la lavadora se apiadará de ti y algún día te los devolverá.

Hace unos años, realizamos una mudanza que coincidió con toda la moda de Marie Kondo y su maravilloso método para poner orden en tu vida y fue mi momento… ¡me fui casi con lo puesto! Dejé atrás todas esas cosas que me impedían tener una vida ordenada y relajada, porque es cierto, no necesitamos arrastras todas esas cosas para saber y recordar los momentos que pasamos en ese viaje, o esa figurita tan fea que teníamos escondida en un cajón, que nos regaló la tía Pepa, para acordarnos de ella y, seamos realistas, la lavadora no nos va a devolver los calcetines!! Como me encanta el tema del DIY (Hazlo Tú Mismo) acabaron así:

Sí, me volví minimalista, me sumé al “menos es más“, empecé una nueva vida con lo necesario para ser feliz, tardo la mitad de tiempo en limpiar la casa, incluso tengo que reconocer que tengo algún cajón vacío…

Me guardé un rinconcito para poner, de tanto en cuando, esos jarrones que me da por hacer después de ver los programas que os expliqué aquí y, de momento me va bien, tengo más tiempo para mí y los míos y como no, para pasear con mi fiel labrador.

Autor: Silvia

Quién lo iba a decir que yo acabaría escribiendo un blog para poder despejar todas las cosas que me pasan por la cabeza desde el inicio de la pandemia hace ahora un año. ¿Porqué ahora? Por qué ahora tengo el tiempo de darme cuenta de lo que pasa a mi alrededor.

2 comentarios en “Y te planteas tantas cosas…”

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